Postura del águila: Enfoque, agilidad y expansión espiritual
Garudasana, conocida como la postura del águila, proviene de la mitología hindú y está inspirada en Garuda, el rey de las aves, quien es una deidad en forma de águila, que sirve como vehículo del dios Vishnu, y es conocido por su fuerza, poder, y capacidad para volar a grandes alturas. En el simbolismo del yoga, Garuda representa el enfoque, la agilidad y la expansión espiritual, cualidades que se invocan al practicar esta asana.
El nombre Garuda proviene del sánscrito, y puede traducirse como "el que devora", simbolizando la habilidad de este dios para atravesar los cielos y su incansable energía. En la práctica de Garudasana, el cuerpo se enreda, creando una postura compacta que simboliza el control y la restricción, pero que al mismo tiempo lleva a una expansión de la concentración y equilibrio mental.
Cómo se realiza la postura del águila
Garudasana es una postura de equilibrio en la que los brazos y las piernas se entrelazan, generando una forma firme y estable. Sigue estos pasos básicos para realizarla:
Comienza en Tadasana (postura de la montaña): Colócate de pie con los pies juntos, la espalda recta y los brazos relajados a los lados.
Dobla ligeramente las rodillas, y levanta la pierna derecha, cruzándola sobre la pierna izquierda. Intenta enganchar el pie derecho alrededor de la pantorrilla izquierda.
Extiende los brazos frente a ti y cruza el brazo derecho sobre el izquierdo. Dobla los codos y junta las palmas o los dorsos de las manos.
Mantén el equilibrio y enfócate. Alarga la columna vertebral, mantén la mirada en un punto fijo, y mantén la postura durante 20 a 30 segundos. Respira de manera consciente y profunda.
Repite la postura cruzando la pierna izquierda sobre la derecha y el brazo izquierdo sobre el derecho.
Beneficios de la postura del águila
Mejora del equilibrio y la concentración: Es una postura desafiante que requiere equilibrio y enfoque mental. Al concentrarse en mantener la postura, se mejora la concentración, la coordinación y el equilibrio en general.
Fortalece las piernas y los brazos: La postura activa los músculos de las piernas, pantorrillas, tobillos y brazos. Fortalece la parte inferior del cuerpo, mientras los brazos se tonifican al estar entrelazados.
Mejora la flexibilidad de las articulaciones: Esta sana estira y abre las principales articulaciones del cuerpo, incluyendo los tobillos, rodillas, caderas, hombros y muñecas, lo que ayuda a mejorar la flexibilidad y el rango de movimiento en estas áreas.
Estimula el flujo sanguíneo: La compresión creada por el cruce de los brazos y las piernas en Garudasana ayuda a mejorar la circulación sanguínea. Cuando se suelta la postura, el flujo sanguíneo aumenta, lo que puede ser beneficioso para desintoxicar y nutrir los tejidos.
Alivio de la tensión en los hombros y la espalda: Esta postura es especialmente útil para liberar la tensión en los hombros y la parte superior de la espalda, áreas donde comúnmente se acumulan tensiones debido a malas posturas o estrés.
Calma la mente y reduce el estrés: Al requerir un enfoque mental intenso para mantener el equilibrio y la postura, Garudasana puede ayudar a calmar la mente y reducir el estrés, mejorando la concentración y la claridad mental.
Garudasana no solo es una postura física desafiante, sino también una práctica de concentración mental y equilibrio emocional. Inspirada en la mitología hindú, esta asana conecta la fuerza, la agilidad y la expansión simbólica del águila con la capacidad de control y estabilidad en el cuerpo y la mente. Con su práctica regular, mejora la flexibilidad, el equilibrio, la fuerza, y ayuda a aliviar tensiones tanto físicas como mentales, promoviendo un mayor bienestar general.